La clorpromacina, primer medicamento contra la esquizofrenia

Como muchos otros fármacos, la clorpromazina fue descubierta por casualidad. Este medicamento fue creado como antihistamínico en la década de 1940, luego fue usado como anestésico y finalmente ingresó a los hospitales psiquiátricos para tratar a pacientes psicóticos.

Henri Laborit, biólogo, psicólogo y médico militar francés realizaba, junto con Pierre Huguenard, investigaciones sobre diversos antihistamínicos, que ayudaran a potenciar la anestesia que utilizaba en cirugías de militares. Al probar la clorpromacina observó que los pacientes se sentían más tranquilos, calmados y somnolientos, sin perder la conciencia.

Laborit y Huguenard utilizaban fenotiazinas en anestesias para contrarrestar el choque quirúrgico, esto los condujo  al hallazgo de la prometazina y la clorpromazina, la cual fue la primera sustancia encontrada con propiedades antipsicóticas, eficaz en el tratamiento de la esquizofrenia.

Este hallazgo marcó el nacimiento de la psicofarmacología. En su tiempo, la clorpromacina fue considerada como la lobotomía química y la insulina del sistema nervioso central, por sus efectos benéficos, que desplazaron a la lobotomía y al choque insulínico como tratamientos antipsicóticos.