El sueño que reveló la estructura del benceno

Gracias a un sueño, el químico alemán Friedrich August Kekulé von Stradonitz visualizó en el siglo XIX la estructura de una de las moléculas químicas más importantes: el benceno.

Mientras dormitaba en un ómnibus, vio átomos danzando en una cadena, uno de sus extremos se unía al otro para  formar un anillo circular, como el mítico uróboro,  serpiente que se muerde la cola, y que en diferentes culturas representa el eterno retorno o lo cíclico.

Kekulé, a partir de su sueño, introduce el concepto de anillos de carbono que explica las propiedades de este compuesto, al cual lo describe como una estructura hexagonal cuyos vértices son seis carbonos con seis hidrógenos entrelazados, lo que abrió nuevos caminos para la química orgánica.

El benceno es un líquido incoloro de dulce aroma y sabor amargo; componente natural del petróleo, se utiliza para manufacturar plástico, resinas, ciertos polímeros, lubricantes y detergentes, es muy  inflamable y volátil.

Esta estructura ha sido confirmada en numerosas ocasiones con modernos aparatos y técnicas de laboratorio.