El reto constante es hacer investigación aplicada: Patricia Olguin

A Patricia Olguín Lora le faltaban seis meses para terminar su doctorado en Biotecnología Ambiental en la Universidad de Rennes, en Francia, cuando el IMP se comunicó con ella para ofrecerle ingresar al área de Biotecnología. “Estaba haciendo mi doctorado en tratamiento de efluentes, les interesaba esa rama de la biotecnología para desarrollar proyectos”, refiere.

La entonces estudiante de posgrado desarrolló un anteproyecto que le pidió la coordinación de Biotecnología y cuando ya había recibido su título de doctorado se los envió. “Pero me quedé esperando y cuando llegué a México me entrevisté con el líder del proyecto que se había comunicado conmigo y me dijo que sí les interesaba que me incorporara al proyecto. Así que a finales de julio de 1999 Patricia Olguin llegó a la Ciudad de México y a la siguiente semana entró a trabajar al IMP.

“Yo vivía en Rennes, una ciudad pequeña que se encuentra al noroeste del Atlántico, como a dos horas de camino de París, para mí fue muy drástico incorporarme otra vez a la Ciudad de México”. En el extranjero Patricia Olguin había tenido noticias de que había mucha inseguridad en México, lo cual la atemorizaba, desafortunadamente a la siguiente semana de haber llegado a nuestro país la asaltaron.

Antes de irse a estudiar a Francia, la investigadora había vivido muchos años en la Ciudad de México. Estudió Ingeniería en Alimentos y una maestría en Biotecnología en la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). “Estuve un tiempo ahí, di clases, primero fui ayudante de profesor, después asistente, posteriormente profesora y luego me fui a Francia a hacer el doctorado en Biotecnología Ambiental y tratamiento de efluentes. La opción era quedarme allá o regresar e incorporarme a alguna institución”, recuerda.

Como docente impartió las asignaturas de Microbiología, Laboratorio de Microbiología, Química Analítica, y en el área de Alimentos: alimentos fermentados, vinos, licores, hacía catas de vinos y de productos cárnicos, que comprenden el análisis sensorial de los alimentos. Con esa formación como base, en el IMP se especializó en el tratamiento de efluentes, que está relacionado con el área de medio ambiente y procesos biológicos. “Aquí nos dedicamos a la parte de medio ambiente y después recuperación con procesos biológicos, con microorganismos”.

En la época en que estudiaba su maestría en la UAM había muchos investigadores franceses que recibían en esa casa de estudios a alumnos de esa nacionalidad. Patricia conoció a uno de esos estudiantes, Cyrille Claude Jean Tracol, y después de tratarlo un tiempo comenzó con él un noviazgo. “Anduvimos como novios casi un año y medio, pero llegó el momento en el cual se tenía que regresar a Francia, quedamos en vernos porque yo estaba terminando la maestría y estudiaba francés”, comenta.

Patricia tenía el propósito de estudiar un doctorado en Inglaterra o en Francia. Consiguió una beca para continuar sus estudios en el sur de Francia, pero cuando le dijo a Cyrille que se iba a Francia, él le contestó: “nos veremos porque estamos como a ocho horas de camino”.

Entonces ocurrió algo inesperado: como dos meses antes de su viaje, el profesor que la recibiría en Francia falleció. “Me tuve que mover con mi asesor de tesis de maestría para ver en qué otro lado me podían recibir como tesista de doctorado. Le escribimos como a tres o cuatro personas y quien contestó muy rápido fue alguien que estaba cerca de la ciudad donde vivía y trabajaba Cyrille, y entonces me fui a Rennes, era mi destino”, comenta.

Después de cinco años de noviazgo Patricia se casó con el investigador francés que actualmente trabaja en la industria cosmética, tienen una hija de 16 años de edad que se llama Citlali Odette, estudia la preparatoria y le gusta la Química.

En su tiempo libre a Patricia le gusta hacer ejercicio. Ha practicado karate, kick boxing y yoga “sobre todo con el karate y el kick boxing si estás enojado sientes que estás sacando el enojo o la frustración que tienes del día”, señala. También le agrada andar en bicicleta, correr, caminar, escuchar música, ayudar con sus tareas a su hija Citlali Odette, que sabe inglés, francés y español, “pero hay que enseñarle la gramática”, comenta.

Lo que más le gusta a Patricia de trabajar en el IMP es que ha aprendido de un área que era un poco nueva para ella, aunque los procesos de ingeniería, matemáticas y física que ya conocía son la base, pero con otra aplicación a procesos de petróleo, en este caso para recuperación. También le gusta hacer proyectos de investigación con la intención de resolver algún problema de la industria petrolera: “ese es el reto constante: hacer investigación aplicada”, afirma.

“En las universidades, si no estás realmente aliado con industrias o con alguna empresa a la que le resuelvas algún problema, tu investigación se queda en informes que puedes difundir en alguna revista, pero aquí lo que estoy haciendo en frasquitos pequeños lo voy a hacer a nivel pozo, a nivel campo, sí voy a contribuir en algo”, asegura.

Un ejemplo de aplicación real de sus investigaciones es el proyecto de Recuperación de hidrocarburos vía microbiana, en el cual participó con las expertas en biotecnología Teresa Roldán, Gladys Castorena y el doctor en ingeniería petrolera Andrés Moctezuma Berthier. De este proyecto ya se hizo una prueba tecnológica que fue exitosa, además de que al IMP se le otorgaron patentes por este proyecto, se publicaron artículos y se formaron recursos humanos.

Como investigadora del IMP seguirá en busca de la solución de problemas de la industria petrolera mediante el desarrollo de proyectos innovadores “que puedan venderse, que sean exitosos, que puedan ser aplicados no solamente en México sino en otras partes del mundo”.

“Aunque desde hace mucho tiempo sigue en pláticas el proyecto de recuperación de hidrocarburos vía microbiana, argentinos y peruanos están interesados y yo espero que en un futuro no muy lejano podamos ayudar al conocimiento y a resolver problemáticas no solo de México sino de otros países, de otros yacimientos, y contribuir en la parte financiera, que también es uno de los puntos a los que se dedica el Instituto: a vender servicios originados de la investigación aplicada”, comenta.

También espera seguir creciendo como profesionista y como persona. “Yo digo que diario aprendes algo y en ese sentido aquí es muy enriquecedor porque conoces a gente de diferentes especialidades, por ejemplo de Estructuras, de Química Orgánica o de Química Básica, y como ser humano no solamente aprendes del lugar donde trabajas sino de todas las personas con las que convives”.

“En la vida siempre hay altos y bajos y como que de repente en los bajos uno se apachurra, pero es cuando deben salir a flote todas las ganas de seguir adelante, siempre hay que tener la filosofía de que diario aprendes algo, tratar de sentirte bien, pensar que con tu trabajo vas a salir a flote y no desmoralizarte”, recomienda.

Uno de sus personajes favoritos es Mahatma Gandhi porque es pacifista. “Yo creo que puedes adquirir cosas sin pelear, si te enojas pierdes o te sientes mal. En cambio si tratas todo cordialmente y eres ecuánime te salen mucho mejor las cosas”, concluye. (Lucía Casas Pérez).

1 Comment on "El reto constante es hacer investigación aplicada: Patricia Olguin"

  1. Paola Pineda | 8 febrero, 2018 at 4:45 pm |

    Paty, muchas felicidades, por todo aquello que realizas enalteciendo el nombre del IMP y por supuesto por demostrar que no hay retos que las mujeres no puedan superar, mucho ánimo, saludos a tu hija.

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