Amabilidad y dedicación distinguen a Verónica Enyanche

 VEROAtaviada con una bata blanca con vivos rosas y un mandil y gorro con el misma combinación de colores, que enmarcan esa amigable sonrisa con la que hoy, como desde hace ocho años, atiende a las y los trabajadores que desde muy temprano acuden a la cafetería del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), Verónica Enyanche de Hilario se dispone a servir los alimentos que le piden.

Siempre he sido muy seria y dedicada en mi trabajo, así que trato de ser lo más amable posible, porque tratar bien a las y los clientes es parte fundamental de mi trabajo, comenta Verónica, para luego agregar que en general toda la gente del IMP es muy cordial con ella.

“Empecé trabajando en la línea —como se le conoce a la parte en la que se sirve la comida— cuando la empresa La Tahona daba el servicio en el Instituto. La que en ese entonces era mi jefa me dio la oportunidad de pasarme a la sección en la que se vendían refrescos, pasteles, gelatinas… casi de todo y que conocíamos como la tienda”. Después, prosigue Verónica Enyanche —quien por cierto dice no conocer el origen de su apellido— llegó otra empresa y me recontrató junto con algunos de mis compañeros.

Señala que al principio la asignaron a la línea y después la reubicaron nuevamente en la tienda, de donde, luego de un año, la dejaron como encargada de la caja. “Llegó otra empresa nueva y seguí trabajando como cajera durante los siguientes tres años”.

Como cada cierto tiempo, dice, cambian las empresas que ofrecen el servicio de alimentos en la cafetería del IMP, entró de nuevo La Tahona, pero ya no le permitieron tener una tienda, por lo que seguí en la línea y después —con otra empresa— en la cocina.

Para nuestra compañera de la cafetería ha sido fácil acostumbrase a las diferentes actividades que le han encomendado durante estos ocho años, porque —dice— todas han sido de su agrado; incluso la caja, en donde se tiene mucha presión, porque al final del día hay que realizar el corte y éste debe salir perfectamente bien.

“Me gusta mucho mi trabajo y estoy contenta con todas las labores que hago, pese a que en ocasiones, al igual que algunos compañeros, he sufrido accidentes menores, como quemaduras o caídas”.

Generalmente, agrega, trabajo en la línea, en donde antes de que comience el servicio debo tener listo el montaje de los platos en donde se sirve la sopa, el arroz y los guisados. Sin embargo, cuando falta alguna persona en la cocina, también ayudo a preparar el postre, las ensaladas o lo que haga falta.

“Hay días en los que se junta mucha gente y entonces todas y todos los que trabajamos en la cafetería nos apoyamos para poder atender más rápido y bien a las personas. Lo que más piden del menú de desayuno son los chilaquiles, las quesadillas, los sopes y los tacos”, comenta.

Verónica Enyanche de Hilario, quien por cierto tiene seis hermanos, tres hombres y tres mujeres, que trabajan en actividades muy distintas a las de ella, opina que el ambiente en el IMP es muy bueno, además de que el horario de trabajo le permite tener el fin de semana disponible para disfrutar a sus dos hijos, uno de 17 años y otro de 10, quienes le ayudan con las labores del hogar.

“Entre semana, cuando llego a casa, trato de estar al pendiente de que mi hijo menor ordene sus cosas y de que el mayor haga su tarea, y el domingo, si se puede, salimos los tres a pasear; lo importante es pasar el mayor tiempo posible juntos”.

 

1 Comment on "Amabilidad y dedicación distinguen a Verónica Enyanche"

  1. Josefina Hernández Flores. | 21 diciembre, 2016 at 10:53 am |

    Querida Veronica, espero veas este mensaje, solo te puedo dar las gracias por tu entrega y ser una maravillosa persona, siempre atenta y amable, gracias por tus atenciones.
    Recibe un abrazo y te deseo lo mejor hoy y siempre, con cariño.
    Josefina.

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